domingo, 26 de junio de 2011

El Periodo de adaptación en la escuela infantil.

En pocos meses vuestro hijo/a comenzara una nueva etapa en su vida, asistirá a la escuela infantil  será "su primer colé" en el cual antes de adaptarse a el ira elaborando, desde el punto de vista de los sentimientos, la pérdida y la ganancia que le supone la separación, hasta llegar voluntariamente a una aceptación interna de la misma. Vamos ayudarle en el proceso P.A. periodo de adaptación.
la dificultad que constituye el conflicto básico del Periodo de adaptación (P.A. en adelante) es la separación mutua NIÑO/A – FIGURA DE APEGO (madre, cualquier otra persona que tenga un vinculo afectivo fuerte con la criatura e, incluso, el entorno físico al que el niño/a está acostumbrado). Esta separación, como es lógico, genera en los niños/as unas RESPUESTAS EMOCIONALES (agresión, timidez, ilusión, …) cuya superación lleva a una ACEPTACIÓN de esta nueva situación, pudiéndose decir así que se ha superado el P.A.
Es muy aconsejable que antes de iniciar el curso escolar  pasearais con vuestro hijo/a por los alrededores del centro infantil para que vaya familiarizandose con el entorno,una vez realizado hacer juntos una visita al centro para que lo conozca.

Respuestas emocionales que surgen Varios son los conflicto,tanto como son los estilos de cada niño/a: algunos son agresivos al principio, pero en seguida lo superan; otros son más inhibidos y tardan más en adatarse; están también los que presentan un aspecto pacífico al principio y reaccionan posteriormente.
Los nerviosismo, torpeza, llanto, pérdida de apetito durante los primeros días son algo normal  También se pueden dar conductas más problemáticas, como vómitos, diarreas, fiebre, regresión de hàbitos ya adquiridos, a nivel psicológico los niños/as suelen presentar cuadros de ansiedad de separación, celos de los hermanos o compañeros, conductas de retraimiento, inactividad o desmotivación
Como vamos ayudarle dentro del centro infantil:   El centro educativo planifica con mucho cuidado el P.A. Dándolo especial importancia a:
- FLEXIBILIDAD de horarios, agrupamiento, actividades, espacios y conductas diversas.
- JUEGO LIBRE que permite al maestro/a realizar una evaluación inicial del niño/a por observación y, en este sentido, saber cómo acercarse a el o ella.
- OFRECIMIENTO PERSONAL: tiene que ofrecer ayuda y seguridad tanto a padres como al niño/a
- COMUNICACIÓN Familia – Centro Educativo; La interacción familia-escuela es esencial. Una estrecha cooperación es indispensable sobretodo en estos primeros momentos del P.A. para que los mensajes y valores que reciba el niño/a no sean contradictorios
 Como va ayudar la familia Lo primero es mostrar naturalidad. No dramatizar en la despedida.
Comprender que para en niño/a será difícil el proceso en los primeros momentos y ser pacientes.
Ser puntuales a la hora de recogerlos, si no relacionaran el colegio con la sensación de abandono.
No dejar de llevarlo/a
Preparar la mochila juntos
Preguntarle cosas sobre el colé de manera positiva.
Vestirlos con ropa cómoda. Hemos de tener en cuenta que muchos niños/as, cuando empiezan el colé, todavía no dominan totalmente el control de esfínteres y vestirlos con botones, cinturones, petos o tirantes puede ser un problema para el niño/a a la hora de ir al baño. No tienen porque pasar por esto.
Como conclusión, queridos padres y madres, deciros que vuestra actitud frente al cambio, la posibilidad de ser más o menos permeables a las cosas nuevas, a lo diferente, la predisposición favorable hacia la maestra o el maestro nuevo, las tareas nuevas y las costumbres, incidirá en la forma en que los niños/as afronten este cambio.
Esta época nueva que comenzamos a recorrer juntos será para cada uno diferente, pero, sin duda, muy importante.

lunes, 13 de junio de 2011


EDUCACIÓN EN VALORES
Cada niño o niña es un ser humano único, original e irrepetible, el más perfecto y bello producto de la Naturaleza. También, y debido a las influencias del ambiente, llega a ser el producto de la cultura en la que se desenvuelve.
En el mundo civilizado, en especial en el medio urbano, la formación del niño o la niña se desarrolla de forma distinta a lo dispuesto por la Naturaleza. La satisfacción de su existencia depende tanto de su persona como del entorno que le rodea, y este ambiente externo ha de serle favorable de modo que no amenace su seguridad, ni obstaculice su necesidad de satisfacción.
La educación debe respetar y potenciar la individualidad del niño o la niña pero teniendo en cuenta que no es un ser aislado sino un sujeto social que nace y crece en comunidad y evoluciona hacia la independencia en función de la calidad de relaciones humanas que establezca.
El niño o niña dispone de naturaleza sociable desde que nace, está concebido para la convivencia. A medida que crece va siendo capaz de asumir responsabilidades como miembro de la sociedad y de aportar a ésta su originalidad, que nunca debe confundirse con egoísmos caprichosos.
Partiendo de esta premisa y sabiendo que el niño o niña cuando nace desconoce los roles, las normas, las pautas y los valores morales y sociales de su comunidad, los agentes educativos nos convertimos en facilitadores de experiencias y relaciones que facilitan su progresiva madurez social.
Podemos definir un valor como un elemento real, deseable, objetivo y conveniente al ser humano que lo interioriza a través de la experiencia individual y se convierte en una norma moral de conducta.
La persona, a través de su experiencia selecciona. Elige y hace suyo un sistema de valores que le ayuda a desarrollar una conciencia moral y a adquirir el compromiso individual de organizar su conducta llevándolos a la práctica.
La educación, como se ha menciona en apartados anteriores, está cargada de un contenido moral que ofrece una guía de conducta al niño o la niña desde su primera infancia promoviendo la madurez interna necesaria para adquirir una conciencia moral autónoma.
El pequeño o pequeña, en las primeras etapas del desarrollo, se abre al conocimiento de sí mismo, del mundo que le rodea y de las personas de su entorno, es decir, se educa influenciado por el ambiente en que se desenvuelve. Este ambiente debe ofrecer unos modelos de roles y valores positivos aceptados por la comunidad, ayudándole a alejarse de los valores negativos, las fuerzas destructivas o los contravalores.
Siempre es positivo recordar el artículo 2º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 10 de Diciembre de 1.948 que nos ofrece una visión universalista de los valores:
"La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos o religiones y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz".
CUALIDADES, RECURSOS INTERNOS Y VALORES
Las cualidades, los recursos internos y los valores, en algunos casos, son la misma cosa.
Las cualidades y los recursos internos pueden ser innatos y evolucionar en valores morales y sociales.
Lo menos importante es saber cuál es cuál, lo que interesa es que germinen y proporcionen los ingredientes básicos para lograr el desarrollo del potencial del niño o la niña en todas las dimensiones del ser humano
Muchas cualidades existen desde el nacimiento y, según lo que ocurra a lo largo de la infancia, evolucionarán en recursos internos y valores, o se atrofiarán para siempre.
Por simples que nos parezcan, es importante reconocer las cualidades y apreciarlas, no hay que dar por sentado que los niños y niñas las poseen y hay que ayudarles a sentirse sueños de ellas, a utilizarlas y desarrollarlas.
Nadie posee todas las cualidades, pero si la mayoría. Muchas están interrelacionadas y el desarrollo o atrofia de una de ellas suele afectar a los demás.
Algunas cualidades, virtudes, recursos internos y valores
  • Autocuidado, valoración de la propia vida, etc..
  • Vitalidad y entusiasmo por la vida. Desarrollar esta cualidad evitará depresiones, negativismos, resignación y otros problemas en la edad adulta.
  • Curiosidad que proporciona motivación por aprender, observar y explorar. La curiosidad alimenta la vitalidad.
  • Sensibilidad para percibir y responder ante los estímulos. Complementa la curiosidad y desarrolla el proceso de aprendizaje. Demasiada sensibilidad hace a los niños y niñas más vulnerables ante cualquier problema, cambio o desorden de su entorno.
  • Estabilidad. Los cambios frecuentes de vivienda, de ciudad, de colegio, de relaciones familiares y sociales, golpean la seguridad interior.
  • Experiencias positivas. Incluso durante el embarazo y, por supuesto, desde el momento de nacer, el niño o niña percibe sensaciones más o menos placenteras en función del grado de empatía y entrega afectiva de los adultos que le rodean. Si el niño o la niña tiene experiencias positivas en su relación con el medio, será capaz, entre otras cosas, de establecer relaciones afectivas, adquirir mecanismos de adaptación a diferentes situaciones sociales y desarrollar una adecuada resistencia a la frustración.
  • Experimentar sentimientos sexuales, hablar abiertamente de ellos, encontrar aceptación por parte de padres, madres y educadores, así como contar con una educación adecuada al respecto.
  • Atractivo físico y carisma. Cualidades valiosas en cualquier tipo de cultura, siempre que el niño o la niña no se centre en ellas de forma exclusiva, provocando algún nivel de narcisismo.
  • Dar y recibir amistad desde la primera infancia con iguales de ambos sexos. Entre otros muchos beneficios, facilitará relaciones futuras. Supone el afecto personal, puro y desinteresado.
  • Sentido del humor. Al igual que otras cualidades, necesita ser desarrollado. La percepción y sensibilidad a la incongruencia, la respuesta a la broma y la inventiva humorística aparecen a edad temprana. Desarrollar el sentido del humor requiere utilizar la creatividad, la inteligencia y distintas emociones para producir la inventiva espontánea. Es tremendamente útil para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, y hace soportables las experiencias difíciles.
  • Capacidad intelectual que incluye otra serie de capacidades. El potencial "normal" es enorme y su desarrollo está marcado por los estímulos que reciba desde el mismo momento de nacer.
  • Orientación. El estado de salud emocional es muy importante para que el niño o la niña sepa, desde edad temprana, quién es, cuándo y dónde está.
  • Intuición o capacidad para entender a los demás, está muy relacionada con la habilidad de empatizar. Es muy útil en el crecimiento personal y en las relaciones humanas.
  • Imaginación, entre otras cosas, para experimentar situaciones en sentidos que nos proporcionan más información que lógica. Esta cualidad es importantísima para el desarrollo creativo.
  • Capacidad para expresar pensamientos y sentimientos. La expresión verbal es una forma de autoexpresión y afirmación. La elocuencia es muy importante en la interrelación con los demás.
  • Discernir lo que está bien de lo que está mal, para ello es necesario adquirir un buen nivel de conciencia social y un criterio ético y moral adecuado. Es decir, interiorizar un correcto sistema de valores humanos. Cuando la conciencia social está empobrecida, la forma de relacionarse es destructiva. La rebelión o la conformidad son conductas que paralizan la autorrealización.
  • Integridad. Surge cuando existe un firme sentimiento sobre la propia personalidad y garantiza un sólido sentimiento de uno mismo. Con ella se fomenta el respeto por los propios valores, pensamientos, sentimientos e ideas. Facilita las relaciones y emociones saludables. Llevada a extremos puede conducir a exigencias perfeccionistas en uno mismo o en los demás.
  • Persistencia y objetivos. Fijarse objetivos desde edad temprana y persistir, solventando dificultades, eleva la autoestima y desarrolla la capacidad de esfuerzo y paciencia.
  • Paciencia. El saber esperar nutre la capacidad de aplazar la gratificación, que es una necesidad indispensable para el entrenamiento, la realización de las destrezas o logros de cualquier clase.
  • Resistencia a la frustración, que determina en gran parte la capacidad para llevar a cabo procesos dirigidos a la realización de objetivos. El aprendizaje viene acompañado por un grado moderado de frustración, los niños y niñas han de desarrollar su propia resistencia en estas situaciones para solventar y superar la frustración que experimentan.
  • Tolerancia a la ansiedad. Cuando es insuficiente, las relaciones, las tareas intelectuales difíciles, la actividad creativa, etc., se evitan o abandonan con facilidad.
  • Satisfacción en la escolarización temprana que, entre otros muchos beneficios, proporciona el estímulo para intentar posteriormente experiencias escolares más complejas y difíciles.
  • Tranquilidad y paz interior durante la infancia, ayuda extraordinariamente al proceso de aprendizaje y a desarrollar la capacidad de concentración.
  • Alegría de vivir, entusiasmo, ilusión, esperanza, optimismo y alegría de compartir con otros la propia experiencia.
  • Espontaneidad, se produce cuando hay contacto con los propios sentimientos, es la antítesis de la impulsividad.
  • Independencia. Cuando el entorno es saludable, el niño o la niña se independiza a medida que evoluciona su desarrollo. Supone cuidar de uno mismo en función de la edad, también relacionarse y cooperar con los demás sin perder los propios valores.
  • Adaptación y flexibilidad, hacen posible adoptar soluciones y puntos de vista ante situaciones desconocidas. Los niños y niñas disponen de un gran potencial en esta capacidad y, como en el resto, su desarrollo o empobrecimiento dependerá de las primeras experiencias.
  • Sentido de la realidad como persona humana, que determina en gran parte las expectativas. Si éstas son exorbitantes conducen a frustraciones, desengaños, baja autoestima y depresión.
  • Autoaceptación, que se logra cuando se conoce la propia realidad, las capacidades y limitaciones. Con aceptación plena de la propia realidad se consideran irrelevantes la aprobación o desaprobación de los demás.
  • Amabilidad para llevar a la práctica una actitud afectuosa, afable y complaciente.
  • Solidaridad y altruismo prestando ayuda a los demás aún a costa de renunciar a beneficios propios. Ponerse al servicio de los demás de buen grado sin obtener algo a cambio, sino la satisfacción personal.
  • Comprensión y capacidad de ponerse en el lugar de los demás para ver las situaciones desde su punto de vista.
  • Autoestima elevada , es decir la consideración de que se es digno de amor y que importamos por el hecho de existir, sintiendo que se valora y respeta la propia individualidad.
  • Bondad y generosidad que ofrecen el gozo de dar y compartir, viviendo con humildad y disfrutando de las cosas sencillas de la vida. La bondad supone grandeza de carácter y de espíritu.
  • Calma, paciencia y capacidad de reflexión que conduce al sentido común, evitando las tensiones y la ansiedad y conduce al ambiente de paz y equilibrio y transmite tranquilidad, sosiego, fuerza y serenidad.
  • Compasión para sentir ternura y lástima por los problemas de los demás.
Es imposible hacer un análisis completo de todas las cualidades, virtudes y valores en el presente trabajo; además de los mencionados, podemos añadir:
Aprecio, confianza, eficacia, independencia, justicia, libertad, madurez, modestia, piedad, respeto, responsabilidad, sencillez, ternura, tolerancia, voluntad, autenticidad, caridad, cordialidad, diálogo, dignidad, esfuerzo, esperanza, disciplina, éxito, familiaridad, felicidad, ilusión, gratitud, honradez, naturalidad, obediencia, trabajo, autorrealización, creatividad, dulzura, disponibilidad, espiritualidad, firmeza, humanidad, fortaleza, sinceridad, cooperación, filantropía, amor, ciudadanía, honestidad, unidad, etc.
  • VIA: EL CLUB DE LOS NIÑOS CUIDADORES DEL PLANETA.