miércoles, 6 de abril de 2011

El efecto Pigmalión

Según la mitología griega,Pigmalión era un rey chipriota.Era un excelente escultor y cuentan que una vez tomó un bloque de piedra que estaba entre deshechos y comenzó a esculpir la estatua de una mujer.Cada día se dedicaba a la estatua un cierto tiempo,y de a poco se fue "enamorando" de la estatua por él trabajada.
Apartir de ese momento,comenzó a mejorarla,puliendo los bordes,limando las imperfecciones y sucedió que cuando más se dedicaba a ella,más fue enamorándose.
Cuando terminó se dio cuenta que la estatua era más hermosa que todas las mujeres de la tierra.Y comenzó a pedir a los dioses que le dieran vida.Afrodita al ver tanto anhelo,atendió sus deseos e infundió vida a la estatua que correspondió su amor.
El "efecto Pigmalión" o el "efecto halo" fue descubierto en una serie de célebres experimentos de Rosenthal en los cuales tras pasar unos tests de inteligencia a un grupo de muchachos con dificultades escolares,se comunicaba a las familias y profesorado (éstos no conocían al alumnado) unos resultados falseados en que aparecían como muchachos más inteligentes de los que en realidad puntuaban en el test.
La consecuencia fue que,paradógicamente, estos alumnos pasaron a ser los más destacados en clase,el profesorado constató su inteligencia,por encima de la media y ellos mismos,los chicos y chicas se sintieron más capaces.
A la vista del experimento, la recomendación de los investigadores fue:"Ten altas expectativas de alguien,haz le creer que le sobra capacidad para satisfacerlas  y las verás cumplidas".
El día a día nos muestra lo contrario.La práctica habitual,consiste en la consabida perorata a estos alumnos sobre sus malos resultados en los exámenes;en clase con el profesorado de apoyo,donde se sienten los tontos y tontas de la clase; y, en muchos casos,en su remisión al orientador u orientadora psicopedagógica para que les aplique los respectivos test de inteligencia y dé su veredicto.
El "efecto halo" no es ninguna panacea,pero la experiencia nos dice que funciona las raras veces que se aplica.Para que alguien se comporte de modo inteligente,lo primero es que él o ella misma se lo crea.
Se cuentan por cientos los casos de alumnos o alumnas que eran dados por imposibles,con fundada reputación de indisciplinados indisciplinadas,violentos y violentas o negativos y negativas,que experimentaron un cambio radical y sorprendente porque cayeron en manos de alguien que confió en ellos y ellas hasta lo temerario o inverosímil.
Para concluir una frase de Goethe: " Debemos tratar a los niños como serian si creyésemos en ellos,pues si los tratamos como son los arruinaremos"



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